Casi siempre, cuando pensamos en el amor, nos imaginamos a una pareja con una historia de película, de esas que derraman miel y flores por todos lados, pero la verdad es que el amor es mucho más amplio, mucho más profundo y mucho más cotidiano de lo que solemos creer. El amor se muestra de muchas formas, algunas muy visibles, otras muy silenciosas, unas intensas y otras sencillas, pero todas igual de valiosas. Y aunque no lo parezca, las velas y veladoras pueden representarlo de una manera muy especial.

Te va a sorprender saber que cada vela que has visto encendida a lo largo de tu vida guarda un significado especial, en la calidez de su luz y en lo constante de su flama y aunque sabemos que siempre están ahí, iluminando y acompañando, no todas lo hacen de la misma forma. Así es también el amor, no siempre se muestra de la misma manera, pero siempre deja una huellita en la vida de las personas.

Por ejemplo, el amor de pareja es como esa vela que suele estar presente en los momentos más íntimos, y no tanto porque sea vital, sino porque transforma el ambiente y lo vuelve mucho más especial. ¿A poco no has sentido que al encender una veladora cualquier espacio se convierte en tu lugar seguro? Algo muy parecido sucede en una relación, esa pequeña luz hace que ambos bajen el ritmo, se pongan más atención y conecten de verdad. El amor en pareja se construye justo con esos detalles que te hacen sentir más acompañado.

Pero el amor no termina ahí, también está el amor propio, ese que muchas veces olvidamos cuidar. Este tipo de amor se siente cuando prendes una vela solo para ti, para hacer una pausa, respirar y soltar el peso de tu día. Ese momento te ayuda a reconectar contigo y a recordarte que también te mereces calma, cuidado y tiempo. El amor propio no siempre se trata de hacer grandes cambios, sino de permitirnos esos momentos donde podemos escucharnos y tratarnos con mucho cariño.

Y por último, está el amor familiar, ese que se transmite de generación en generación y que vive en las tradiciones y en los recuerdos. Si lo piensas bien, las velas y veladoras suelen estar muy presentes cuando estamos en familia, tanto en fechas importantes como fiestas y posadas, como en momentos un poco más religiosos. Por eso las asociamos con el calor del hogar, porque nos recuerda que la familia es el primer lugar donde aprendemos a amar.

Para nosotros, el amor no es una sola cosa ni se vive de una sola manera, cada forma de amar tiene su propia luz, su propio ritmo y significado. Durante este mes queremos invitarte a celebrar el amor en todas sus expresiones, es tiempo de regalarte un momento para valorar cada amor que te rodea, porque aunque siempre están ahí, a veces se nos olvida valorarlos de corazón.